Todas los días lo mismo, cosa que ya se hizo rutina en mis días. Levantarse temprano y cocinar, para poder almorzar; desayunar; salir y tomar el colectivo que me lleve a mi destino; ordenar todo para empezar un nuevo día; ver las caras de personas que vienen y van, y que solo se detienen para preguntarte una que otra cosa; almorzar; continuar; esperar con ansias a que den las 7:45 pm; salir; caminar junto a un bastardo acompañante a la parada del colectivo; deshacerme del bastardo acompañante a las 8:30 pm, justo en la puerta de la antigua pieza; respirar unos minutos; llegar a la parada del colectivo; subir; llegar a casa; bañarme y dormir.
Todos los días la misma historia... mi vida es genial.
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No eres la heroína que tuvo que hacerse odiar para salvarme.
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