
Ciertamente esperaba hacer esto en algún momento y es que luego de la decepción en serio necesitaba un día de playa con la persona más importante.
Quitarse la ropa con roche, pisar la arena con los pies desnudos y sentir cada granito, tomar fuertemente la mano de esa persona y correr a enfrentar al mar...
"Vamos corriendo a meternos al mar ... o se te abre?"
El sol quemaba de a pocos, y el mar iba y venía con naturalidad, sentarse a disfrutar de una cerveza y una comida rustica, es genial. Sentir la brisa y admirar la belleza de tan buena compañía, es algo que no cambiaría por nada en el mundo.
El sol, el mar y la arena son testigos de nuestro amor, silenciosos cómplices que presenciaron besos y caricias.
Demostraciones de afecto y locuras, ver a las aves volar o hacer ángeles de arena.
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